martes, 30 de diciembre de 2008

[.Such.A.Beautiful.Mistake.]

Hace unas horas tenía en mis manos unas 3 hojas A4 que prometían ser un post bastante bueno. Las leía y releía pensando en si las publicaría o no. Decidí no publicarlo. Contiene menciones demasiado comprometedoras para un blog cuya autora -apesar de pretender ser anónima- todos sus lectores conocen.

Hace ya más de 1 mes que no publico nada. Me han pasado tantas cosas en estos días que un blog entero no bastaría para contarlas. Así que no lo haré. No lo haré porque no puedo, no me siento lista y, sobre todo, no me da la gana.

Pero si voy a escribir sobre un tipo que conocí hace varios meses y con quien he empezado a salir. Ya se imaginarán. Exactamente cómo me gustan a mi. Maduro, divertido, seguro y sobre todo soltero. Es muy dificil encontrar a un tipo grande que no esté casado, los buenos se los cogen rápido. Es como el inicio de la temporada de verano en ripley. Los buenos bikinis -entiendase los que no dejan que se te escape un rollo y te hacen ver espectacular sobre la arena- son los primeros en agotarse. Si llegaste tarde probablemente no encuentres más que bikinis de colores chillones y con pretinas pequeñas -o sin ellas- que dejan que todas las calorias que ingeriste durante el invierno -y que no lograste desaparecer durante las rutinas de gimnasio en los últimos meses del año- se desborden provocando que tu, antes vasto, número de fans disminuya considerablemente. Lo mismo pasa con los hombres. Los buenos -entiendase guapos, sin adicciones, heterosexuales y medianamente exitosos- se casan rapidísimo. Como sea, el tipo del cuál les hablo es una falla estadística.

Cuando lo conocí me gustó de una manera alarmante. Empezé a coquetearle de un forma desprovista de todo pudor, de toda sensura, de todo autocontrol. No podía hablarle sin que mi voz se tornara coqueta, no podía mirarlo sin que mis ojos pidieran a gritos que me bese. A veces hasta pensaba que correspondía mis flirteos juveniles con miradas insinuantes y sonrisas que parecian deciar: "a mi también me encantas".

Un día, por esas casualidades del destino, nos quedamos a solas. Estaba muy nerviosa. Lo miraba y sonreía. El me miraba y lanzaba algún piropo camuflado. Me encantaba y no podía ni quería ocultarlo. Juro que mientras conversabamos le rezaba todos los dioses del Olimpo y a los caballeros de sodiaco pidiendoles que me dé un beso antes de irme. Aún no sé cuál de todos escuchó mis súplicas pues cuando me acerqué a despedirme me dió un pequeño y discreto beso. Un beso que sería el inicio de una bonita y exitante aventura.

Lo veo una vez por semana. Con suerte dos veces. Cada vez que nos vemos es espectacular. Hoy, al escribir este post, me dí cuenta de que, al parecer, estoy enamorada. Pero he pasado tantas cosas que ahora sé que no puedo permitirme enamorarme de él. Ambos sabemos que se trata de algo temporal. Ambos sabemos que nunca seremos algo más que un affair. Ambos sabemos -sí, estoy segura de que él tambien lo sabe- que lo amo. Lamentablemente -para mi- el ama a alguien más. Permitirme involucrarme más con él significaría salir demasiado herida y, sinceramente, no aguantaría algo así.

Supongo que éste es el final de lo que fué un hermoso error.

viernes, 28 de noviembre de 2008

y de cómo mi burbuja mágica explotó...

Después de lo de X pensé que todo había terminado para mi. Mi dormitorio se volvió un santuario a él: su ropa, sus cartas, sus regalos... cada lugar de mi cuarto tenía que ver con él. Lo amé con más intensidad que nunca cuando terminamos. Hubiese muerto por él -y que quede claro que no estoy usando metaforas-.

Para bien o para mal aparecieron en mi vida ciertos personajes que me ayudaron a sanar las heridas, a olvidar, a quererme otra vez, a saber que estoy viva y que no mencionaré en el presente post porque pienso que sería restarles la -muy merecida- importancia que tienen. Ellos también se merecen su propio post.

A pesar del papel importantísimo que jugaron éstos personajes en mi vida no fué sino hasta diciembre del 2007 que volví a caer en esa trampa siniestra llamada "amor".

El momento en que me enamoré es incierto para mi. Todo comenzó como un juego y de pronto ya estaba -¡que novedad!- perdedoramente enamorada.
Fué durante una divertida y etílica estadía en un pequeño -pero muy lindo- pueblo del norte de yankeelandia.

Viviamos en el mismo housing -léase conjunto de dormitorios de 2x2 metros al peor estilo penitenciaría americana-. Pertenecíamos al mismo grupo de amigos: un lote de poco más de 30 peruanos de todos los estílos, colores y sabores. Salimos todos un día al cine y mientras Will Smith abrazaba a su perro muerto con un soundtrack que cantaba "don't worry about a thing" me abrazé a su él -manoseada táctica de seducción muy popular en las peores, y menos taquilleras, películas de terror de los años 90- y fingí terror consiguiendo que me rodee con su brazo y me sujete fuertemente.


No pasó un día y ya estabamos besandonos. No paso una semana y ya caminabamos de la mano. No pasó un mes y ya dormía a su lado. No pasaron dos meses y ya estabamos peleando y yo le recriminaba que era lo peor que me había pasado.

¿Por qué se fué todo al hoyo? Tengo varias teorías. La más sensata es que lo asfixié. Todo comenzó hermoso: yo lo quería y él me quería, pero yo -como siempre, saboteandome a mi misma- hize lo posible y lo imposible para perderlo. Creo que tengo un insufrible complejo de víctima. Una vez que soy feliz tengo que autoboicotearme como sea -y si me encuentro con un ser con un amor propio tan profundo que no le alcanza para querer, de verdad, a alguien más, pues las cosas son más fáciles aún-.

SPRTN -como llamaremos a éste personaje misterioso- es lo que todos llamarían "un macho que se respeta". Dudo mucho que alguna vez halla llorado en su vida. Podría morirme hoy mismo y aseguró que él solo diría: "fué una linda persona". ¡Caray! ¡Fuí más que éso para él! o eso pensé... talvez porque él fué mucho más que éso para mi.

Solía amar cada detalle en él. Desde las rosas que dejó sobre mi cama cuando cumplimos nuestro primer mes juntos hasta la manera en la cual abría la puerta del departamento -al que después me mudé-, se quitaba la chaqueta, la arrojaba sobre el sillón y me besaba apasionadamente para luego sacar una cerveza del refrigerador y recostarse en el sillón para ver un capítulo más de "one shot of love with Tila Tequila".

SPRTN me enamoró como no pensé volver a enamorarme y a veces pienso que incluso fué más fuerte que lo que sentí por X.


No voy a decir que ya no siento nada por él porque sería mentir descarada y asquerosamente. Pero, por fin, logré comprender que SPRTN no es la persona indicada para mi. El necesita disfrutar su juventud. No puede comprometerse en una relación monogámica. No está en su instinto. No puede ser para mi.

Cuando llevabamos poco más de dos meses empezaron las peleas constantes. Empezó mi maquiavélico plan para sabotear mi propia felicidad. Le exigía demasiado. Lo amaba demasiado. El ya no podía más conmigo. Yo ya no podía más conmigo. Para él era suficiente verme dos veces por semana. Yo sufría y quería tenerlo siempre para mi.

Terminamos. Volvimos. Peleamos. Nos reconciliamos. Nos odiamos e, inevitablemente, nos amamos. Viviamos bajo el mismo techo. Era utópico pensar que podíamos terminar así como así. No sólo nos queríamos: Nos deseabamos. No pasaban más de dos minutos para que uno estuviese encima del otro. Mientras viviesemos en el paradisiaco mundo de yankeelandia era imposible separarnos.

Decidimos que seguiriamos juntos hasta que termine nuestra estadía y que una vez en Perú todo terminaría. No puedo explicar como me sentí durante todo el viaje de regreso. Cada minuto que pasaba era uno menos a su lado. Un vuelo nunca se me hizo tan corto.

Una vez en el aeropuerto de lima pasamos migraciones, recogimos maletas y me dió un abrazo y un cálido beso de despedida.

... y aquí me tienen, sentada en un muy concurrido café de lima, contandoles mi historia de amor, con la única compañia de un café que -como siempre- me provocará acidez en un par de horas y pensando -inevitablemente- en él.

Gracias SPRTN. Gracias por esos 4 meses de platónica, orgásmica y exorbitante felicidad que me diste.

martes, 11 de noviembre de 2008

"Autoboicot"

¿No les ha pasado que conocen a alguien y después de unas cuantas salidas ya piensan que se puede tratar del verdadero amor de sus vidas, pero pasadas unas semanas más se dan cuenta de que el tipo es un animal igual que el resto de hombres del planeta?

Ok, puede que sólo me pase a mi.

Maldición! ¿Es acaso un karma? ¿Qué nunca encontraré al amor de mi vida? Está bien, es mi culpa, lo sé. Me enamoro catastróficamente fácil. El verano pasado pensé haber encontrado al amor de mi vida. Resultado: un romance de menos de 4 meses y un año entero de depresión, además de varias citas con mi psicoanalísta.

Pero eso no es de lo que quiero hablar hoy. No No No. Ese tema se merece algo más que un breve post. Talvéz algún día me anime a escribir un blog sobre él, mientras tanto aqui va mi historia de hoy.

Conocí a un tipo. Ya se imaginarán: guapo, erguido, autosuficiente, ejecutivo, maduro. Un tipo de esos que inevitablemente llaman mi atención. La primera vez que lo vi pensé que jamás se fijaría en una chiquilla de mi edad y -sobre todo- tan caprichosa y engreida como yo. Al parecer, me equivoqué.

Un día, no mucho después de conocerme, me abordó sin más ni más y me robó, descaradamente, un beso. Odié su prepotencia. Odié su caracter seguro y autosuficiente, escazo en mi, que lo deja creer que nadie lo rechazará. Odié que me bese de una manera tan burda. Me odié a mi por no rechazarlo.

Recuerdo perfectamente que me dijo cuánto le gustaba. Me juró que lo traía loco. Me pidió una oportunidad para demostrarme que podía hacerme la mujer más feliz del mundo. Me invitó a almorzar el día siguiente. No me llamó hasta una semana después.

¿Alguien me puede decir qué pasa con los hombres? Si se supone que lo traigo loco cómo es que espera UNA SEMANA para llamarme!!.

G: aló bombom
Campanita: ahh.. hola
G: ¿Cómo estás princesa?
Campanita: Bien, bien, estudiando
G: Qué bueno! No me sorprende, eres una chica linda e inteligente!
Campanita: ahh.. supongo.. bueno, pensé que me llamarías antes.
G: Si preciosa, perdóname. He estado a full. Pero que te parece si nos tomamos un café más tarde o comemos algo.
Campanita: No sé. Estoy ocupada.
G: Dale... vamos... dime que sí.. te he extrañado mucho estos días.
Campanita: Bueno, un café.
G: Ya muñeca, te recojo a las 6 de la universidad. Un beso.

¡Qué fácil que soy!

Ese fué el inicio de una relación que duró poco más de tres meses. Pero llegó el momento de que, inevitablemente, saliera a la luz la verdadera Campanita. Esa Campanita que sólo existe en mis relaciones más apasionadas. Esa Campanita que no es la mocosa sonriente que siempre bromea con sus amigos, que encoge los ojos al sonreir, que dificilmente se molesta y que tiene un tono de voz bastante dulce. Apareció la Campanita bipolar. Ésa que tantos problemas me ha traido. Una Campanita que no se conforma con un novio a medio tiempo. La Campanita exigente, posesiva, caprichosa, asfixiante. La Campanita espantante. Y a la vez la Campanita que llora todo el tiempo porque, indudablemente, no es feliz.

Entonces me dí cuenta que G no éra para mi. Él no podía darme lo que yo necesitaba. Viviamos tiempos distintos (aunque suene a cliché barato y gastado). Él tenía otras aspiraciones. Lo divertían otras cosas. Yo quería ir a bailar, él prefería una cena tranquila.

Me encuentro recostada a su lado. Estamos viendo una película argentina bastante buena: "Kamchatka".

Me ratoneo. Lo beso. Pongo mi mano derecha en su nuca. Amo entrelazar mis dedos entre su lacia cabellera.

Campanita: G*
G: dime

Lo miro como suplicandole que ese momento no termine nunca. Lo miro como despidiendome. Lo miro, casi llorando, y me abrazo a él.

Campanita: Te quiero
G: Eso no es lo que me querías decir
Campanita: Si, sólo éra eso.
G: Mi amor, te llevo varios años. No intentes engañarme.

Lo miro sin poder decirle que quiero terminar con él. Me duele. Quiero que el mundo termine en ese momento.

G: ¿Estás con ganas de dejarme?

¿Cómo es que éste hombre puede leer mi mente de esa manera? Me conoce. Sabe lo que quiero antes de que yo misma lo sepa. Siento que lo amo. Siento que lo odio. Siento que no me quiero separar de él.

Asiento con la cabeza.

Me pregunta porqué. No sé responder. Le digo que no me siento conforme con cómo estamos.

Me dice que si en realidad nos queremos debemos luchar por seguir juntos. Le digo que no estoy dispuesta a seguir así. Me llama corbarde. Le grito maricón. Le increpo que es él el que no es capaz de luchar por mi. Mi voz se quiebra. Mis rodillas son vencidas. Caigo y sollozo. Se arrodilla a mi lado. Me abraza. Me consuela y me da un beso en la frente. Estoy a punto de ganarme un episodio en "Mujer casos de la vida real".

G: No quiero herirte.
Campanita: Ya lo hiciste.

Subimos al auto y vamos todo el camino cogidos de la mano. Le indica a su chofer que él se queda en un banco cerca de su oficina y le ordena que me lleve a la universidad y después se encuentre con él.

G: Piensalo bien. Te quiero y soy muy feliz a tu lado. ¿Espero tu llamada?

Niego con la cabeza.

G: Te llamo yo.

Me besa apasionadamente y se baja.

Lo veo irse y, una vez que lo perdí de vista, apoyo mi cabeza en la luna del auto y veo pasar los demas carros a mi lado mientras limpio mis lágrimas antes de llegar, sonriente, al superficial mundo de la universidad.


sábado, 8 de noviembre de 2008

perdedoramente perdedora...

No les ha pasado que tenian muchas expectativas con algo.. y de pronto.. nada sale como esperan?

Ese ha sido el motivo de que no halla publicado nuevos posts en las ultimas semanas. Del 3 al 7 de noviembre se realizaba la "Semana Universitaria" en una muy pituca y conocida universidad limeña que es peruana y aplica ciencias, como diría un buen amigo mio.

Todo comenzó muy bien. Estabamos preparando todo. Incluso la delegada de mi carrera (que por cierto lo había sido los últimos 2 años) me pidió que fuera delegada con ella. Acepte a regañadientes, aunque no me molestaba demasiado la idea. La semana universitaria siempre ha sido la mejor semana del año para mi. Además del hecho de que toda la facultad se reune mucho en esos días, la competitividad, la adrenalina de los juegos, la ganas de ganar.. todo el genial!

Bueno, ésta semana no lo fué tanto. No había demasiado entusiasmo. Fuimos perdiendo en cada uno de los deportes. Y, por si fuera poco, también perdimos en los juegos en los que yo participé.

Pero aún falta lo peor.

El viernes era el rally de ingenio y el vestido creativo. El rally debía durar de 7 am a 5 pm, teniendo en cuenta que probablemente terminaríamos antes (cuestión de 3 de la tarde aprox). El vestido comenzaba a las 5pm, pero yo debía modelar a las 5 y media.

To comenzó genial en el rally, conseguimos los objetos extraños que nos mandaron a buscar: un huevo cúbico, una cápsula de placebo, una res completa sin pisco, una taza que guiñe el ojo, una peluca estilo afro fucsia, una casaca de promoción del año 95 o menos, un carnet del partido de ollanta y un para relleno de causa -¡Nunca supe que chucha es un "para relleno de causa"-. Solo nos falto el algodon de azucar celeste. Pero a eso de las 2 pm todo se complicó. Llegamos a un punto equivocado y, gracias a una estúpida regla que decía que no podiamos llegar al lugar mas de 5 minutos antes o después de la hora establecida, estuvimos esperando como tontos que se cumpla la hora.

Cuando supimos que ése no éra el punto corrimos por todo lima buscando el nuevo punto, fuimos del parque kennedy al parque de aguas en el centro de lima. Fuimos a San Borja, fuimos a La Molina. Como supondrán, nunca encontramos el lugar.

Llegamos tarde y no pude desfilar. Desfiló mi amiga Katya ( ¿ o debo decir mi ex amiga Katya? )
Luego me hizo saber que yo era la culpable de que perdamos todo y la verdad no tengo cara para darle la contra. Tiene razón, es mi responsabilidad. Y no me duele tanto la tristeza de perder como la culpa.

Aún así, debo rescatar que el rally fue divertidísimo y que la pasé increible con todos!. CC, MA, JM, AM, GC, RK, JG, MM... Gracias chicos! porque son lo máximo!!

miércoles, 15 de octubre de 2008

Dolorosamente Feliz

Dicen que el primer amor nunca se olvida y -en mi caso- creo que ésta frase es más que cierta. Mi primer amor fué todo. Y cuando digo "todo" es T-O-D-O!: idílico, real, dulce, violento, obsesivo, desprendido... eso fué mi primer amor: todo! Cuando terminó sentí que había muerto y -en realidad- así fué. Una parte de mi murió con aquel amor; una parte que, felizmente, no volverá a mi jamás.

Durante años preferí ignorar lo que había pasado, talvez porque me dolía demasiado, talvez porque no quería cuestionarme sobre quién tuvo la culpa, talvez porque -en mi desquiciada mente juvenil- pensé que, si ignoraba el recuerdo lo suficiente, desaparecería. Bueno pues, el recuerdo no se ha borrado, pero ha pasado tanto tiempo desde entonces que ya no me duele hablar al respecto y -sobre todo- ya no me averguenza reconocer lo PERDEDORAMENTE enamorada que estuve.


Lo conocí -o más bien lo reencontre, pues lo conocía desde siempre- en el verano del 2003. Recuerdo que fué mágico -aunque mi memoria es un tanto caprichosa, así que no se confien demasiado-. Apenas nos vimos nuestras miradas quedaron prendadas y estuve segura de que nada nos separaría desde entonces, pero -como todo de lo que yo "estoy segura"- nada salió como pensé. Cuando mi papá se enteró que a mis cortos 13 años salía con un tipo de 20 -6años, 6 meses y 21 días mayor que yo, y no es que halla sacado la cuenta- me encerró en mis aposentos con dos guardias de 20 metros de alto en la puerta y con un cinturón de castidad cuya llave arrojó por el desague. Así que -gracias a mi, tan comprensivo, padre- fué recién hasta mediados del 2004 que "X" y yo nos volvimos novios.
Si, "X", el de "MG", mi ex novio X. Llevabamos apenas 6 meses cuando sucedió lo de MG y yo -en una muestra de lo grande que éra mi amor por él y lo pequeña que éra mi autoestima- lo perdoné.
Mentiría si dijera que nuestra relación no fué bonita, pues fué hermosa desde su inicio. Hubo besos, caricias, palabras y momentos inolvidables. Hubo navidades, año nuevos, cumpleaños, aniversarios, reuniones familares, días de San Valentín, actuaciones de colegio, mi Graduación, entre otros tantos eventos que pasamos -para variar- discutiendo.
Aún no logro reconocer en qué momento nos fuimos a pique. En qué momento comenzaron los celos obsesivos, los comportamientos desequilibrados, la manipulación, la violencia. Recuerdo haberlo amado con todas mis fuerzas. Recuerdo haberlo odiado hasta querer picarlo en pedacitos diminutos y hacerlo porp corn.
X me dió momentos inolvidables -en todo sentido- y me marcó de una buena y mala manera. Estuvo siempre para mi, ya sea para decirme que las cosas mejorarían, que todo tenía solución y que mis papás se reconciliarían, como para recordarme que no creía que fuese capaz de estudiar leyes y que le parecía una tontería que me dedique a eso. X fué mi ángel y mi verdugo, mi amante perfecto y mi enemigo mortal, mi salvación y mi pena capital, X fué mi primer amor verdadero.
Durante los años que siguieron a nuestro rompimiento me dediqué a fabricar en mi mente una imagen maquillada de lo que fué nuestra relación, en la cual yo éra la pobre víctima de la manipulación de un personaje desalmado que me envolvía en sus garras mientras yo luchaba inútilmente por liberarme. El tiempo, la experiencia y sobre todo los continuos tropiezos amorosos me ayudaron a ver las cosas cada vez con más claridad.
Hoy me doy cuenta de que no soy, ni fuí, la víctima que mi macabra mente fabricó. Hoy me doy cuenta de que fuí partícipe y cómplice de mi propia destrucción. Yo, y sólo yo, perdoné demasiado -hasta el punto de dejar de lado mi amor propio-; yo, y sólo yo, amé demasiado -obsesiva, asfixiante, compulsivamente-; yo, y sólo yo, entregé -y exigí- demasiado. Cometí muchísimos errores, sufrí e hize sufrir -odiandome por eso-, me asfixiaron y asfixié, lloré e hize llorar, me mintieron y mentí, traicionaron mi confianza y yo traicioné, hize, cumplí y rompí promesas... amé y -estoy segura- me amaron.
No voy a echarme toda la culpa -no soy la bruja del cuento- pero tuve mi parte -bastante considerable- de responsabilidad en el fracaso de mi primer amor. Fuí la jovencita caprichosa y malcriada que hizo daño. Fuí la niña desquiciada y pervertida qu hirió al hombre que la amaba. Fuí la muñeca de trapo que quedó tirada en un rincón: sucia, rota, olvidada. Fuí la niña desflorada. Fuí la puta reventada. Jugué todos los papeles de mi tormentosa -y digna de un espacio en Televisa- telenovela personal.

Han tenido que pasar casi 3 años desde que nos separamos para obtener el valor de contar todo, de admitir todo, de perdonar... y sobre todo de pedir perdón.


Gracias X -si es que algún día lees éste post- porque contigo fui desquiciada, perdedora y dolorosamente feliz.

martes, 14 de octubre de 2008

Campanita XXL

Cuando uno llega a la edad en la cual se percata de lo importante que es la apariencia física, todo cambia para siempre.


Alguna vez escuché el coro de una melosa canción argentina que decía algo como: "la pinta es lo de menos (la la la) voz sos un gordo bueno (la la la)". No sé a qué patán mentiroso se le ocurrió componer una canción con semejante mentira!. La pinta sí importa, y mucho!. No es lo mismo -ni lo será nunca- ser flaca que ser gorda y todo desde cómo te trata la gente. Y no se trata de comentarios superficiales de una gorda solterona y amargada, es -lamentablemente- la cruel realidad. He vivido ambas caras de la moneda y, lastimosamente, el mundo no es el mismo para una flaca que para una gorda -y más aún si eres mujer-.



Corrian el año 2000 y yo estaba en 6to grado de primaria. Altura: 1.47 aprox. Peso: 68 kilos aprox. "JF" era el muchacho que -en ese entonces- ocupaba cada uno de mis sueños. Me recuerdo llorando en la parte trasera del auto de mi papá porque JF no volteaba a mirarme. Lo amaba. Me imaginaba casandome con él, en una boda enorme y elegantísima, llena de invitados que nos llenaban de abrazos y felicitaciones. JF sabía que yo existía -y cómo no saberlo si lo perseguía por todo el colegio declarandole mi amor- y, como ustedes podrán suponer, me quería... PERO BIEN LEJOS DE ÉL!.

Escena 1:

Patio del colegio

Campanita: Hola JF -mis manos sudan- como estás?

JF finje no verme.
Campanita: -toso fuerte- Hola JF!! estás muy lindo hoy.

JF ya no puede evitarme, soy una ladilla.

JF: ok, mocosa, me tienes harto! alejate de mi! no me gustas! no te quiero cerca! dejame en paz! llamame cuando peses media tonelada menos!

Pueden imaginar lo que es eso para una niña de 12 años?? El primer amor de mi vida me había comparado con un elefante de circo y me había pedido -casi rogado- que me alejara completamente de su vida. Está de más contar todo lo que lloré esa noche y las que le siguieron, ahora no solo tenía hinchado el cuerpo sino también los ojos.
Escena 2:
Pasillo del colegio.
Estoy sentada en el pasillo del colegio con mis dos amigas más cercanas -y por cierto, envidiablemente flacas y bonitas- conversando acerca de los chicos más atractivos del colegio.

Campanita: para mi el más lindo de todos es JF.
N: uyyyyy... te gusta JF!! jajajaja.. ya pues, si quieres yo te hago el bajo.
A: siiiii!!! que lindos!! mira, incluso se ven bonitas sus iniciales juntas (mientras dibuja un corazón con mi inicial y la de JF ). Hay que hacerle el bajo a Campanita con JF.
Campanita: gracias chicas, las adoro!!

De pronto y como llamado por mi imaginación JF se acerca a nosotras. Empiezo a temblar. No sé si mirarlo o no.
JF: hola, como están? Oye Campanita, tu crees que pueda hablar contigo un toque?
Campanita: si, si, claro.

Me levanto, camino con JF hasta el final del pasillo. JF me toma por la cintura -que por cierto no tenía- y me dice:

JF: Ya sé que no nos conocemos mucho.. pero.. me gustas.. y.. quisiera que fueras mi enamorada.
y me besa, larga y apasionadamente mientras yo me derrito entre sus brazos.

Ok, eso no pasó. Solo lo soñé mientras caminaba con el por el pasillo. JF NO me toma por la cintura ni mucho menos me dice que le gusto.

JF: Ya sé que no nos conocemos mucho, pero.. quería pedirte un favor.
Campanita: el que quieras
JF: Me puedes ayudar con A?? es que me gusta mucho y quiero acercarmele pero no sé que le gusta y, como tú eres su amiga, pensé que talvez podrías ayudarme.
Ok, suficiente. Necesito una navaja de afeitar en mi muñecas URGENTE!. Cómo puede hacerme ésto? Sabe que muero por él! Sabe que lo amo con desenfreno desde siempre! Porqué A y no yo?? Porqué A usa jeanes talla 27 y yo talla 34?? porquéeeeeeee????
Pero aquí no queda la historia y creo que aquel tipo que invento la frase "el mundo la vueltas" fué más bien una tipa que fué -en algún momento- gorda y ahora.. no lo és.
Escena 3 (y mi favorita):
Septiembre del año 2006. Altura:1.67 aprox. Peso: 54 kilos aprox.
Camino hacia mi casa de vuelta de la universidad acompañada -nada más y nada menos que- de JF. Si, el cruel JF, aquel a quien tantas lágrimas dediqué en mis épocas escolares. Nada más y nada menos que JF me acompaña a mi casa.
Campanita: bueno, gracias por acompañarme, ya nos estamos viendo.
JF: espera, necesito hablar contigo.
Campanita: dime
JF: es que.. bueno.. no se cómo decirtelo.. me gustas! creo que nunca pensé encontrar alguien como tu. Eres increible! Me encanta tu forma de ser.. y bueno.. si quieres.. me gustaría que intentaramos algo.

Soy increible? Te encanta mi forma de ser? Ah.. de hecho no ha infludo en nada que halla bajado casi 15 kilos de peso. Ahora YO te gusto. JAJAJA.. pues por mi puedes irte a buscar a A y se pueden hundir los dos en el infierno!!

Campanita: pucha, la verdad es que ahorita no me siento preparada, necesito dedicarme a mis estudios, en verdad, disculpame. Es tarde, debo entrar a mi casa. Cuidate. bye.

GOL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Jamás disfruté tanto como en ése momento.

Y es que es verdad. La vida para una flaca es muchísimo más fácil que para una gorda y eso NADIE más que una ex gorda o una ex flaca lo sabe. La gente te trata distinto, los chicos te tratan distinto. El cuerpo, la imagen, son lo primero y muchas veces lo más importante. Me gustaría decir que lo de adentro es lo que vale y que lo verdaderamente importante es el interior -porque en verdad lo es- pero no es así como que la mayoría de personas el mundo, no es así como la mayoría de personas me ve a mi. Yo, lamentablemente, no soy lo mismo gorda o flaca. Yo lamentablemente engordo cada día más.
Escena 4:
Noviembre del año 2004.

Aquí no hay conversaciones ni escenas, pero me tomé el atrevimiento de colocarlo como una escena 4 para darle el énfasis que se merece ésta situacion. "MG", mi mejor amiga, me confiesa que salió a escondidas con mi novio X. X me dice que no fué su intención, pero que al final terminaron en la costa verde. MG, la bellísima MG! 2 tallas más de brasiere y una menos de pantalón que yo. La escultural MG, modelo del mejor gimnasio de Lima. La rubísima MG. X, el amor de mi vida. X, El muchacho que me prometió amor eterno. X, el que llevaba, en el dedo anular, un anillo de plata con nuestras iniciales grabadas. Mi exnovio X. Mi ex mejor amiga MG.
A qué viene toda esta reflexion sobre gordas y flacas?

Ayer tomé valor y subí a una balanza.

Señoras y señores, con ustedes Campanita versión eXtra eXtra Large.

martes, 7 de octubre de 2008

de los tontos gileos y demás...

Es curioso cómo cuando nos sentimos atraidos por alguien y empieza ese conocido y empalagoso ritual del "gileo" podemos llegar a conocer nuestros lados más tontos, más absurdos y -por supuesto- más perdedores.

Hace no mucho -en realidad, hace sólo unas horas- llegaba agotada de un largo día de, seamos francos, hueveo. Subí a mi cuarto tras saludar brevemente a mi mamá y a mi nana y encendí el computador esperando encontrar aunque sea un comentario en mi post anterior, como podrán darse cuenta: ni uno solo. Entonces empezé mi rutina académica de todas las noches: chatear, revisar el correo y entrar al facebook.

Mientras conversaba con un par de amigos sobre lo inhumano y criminal del examen parcial que habíamos rendido hacía unas horas -y que, para mí, desembocó en un aborto cerebral- sonó el conocido "tucutin" que indicaba que alguien me estaba hablando. Para mi sorpresa se trataba de un muchacho que conocí hace un par de meses en una contrucción de la Organización Un Techo Para mi Pais -de la cual, debo confesar, soy fanática-. Cuando conocí a "J" algo en él me atrajo muchísimo, apesar de que no es el típico muchacho guapo y desenvuelto en los que suelo fijarme. J es más bien lo que mis amigas llamarían "uno más del montón", físicamente hablando. Con un rostro amplio y bonachon, ojos cansados, boca pequeña, poseedor de una contextura más bien ancha y con una panza digna de algunos buenos litros de cerveza, J es un típico chico que no hubiese llamado mi atención un día cualquiera. Sin embargo, en esa ocasión hubo algo diferente. Aún no sé si fué el hecho de que todos estuviesemos luchando por una misma causa, el feeling de la construcción, el penetrante aroma a cuerpos sudados y llenos de mugre o lo increiblemente interesante que se le veía cavando en la tierra, con el cabello -entiendase dreads- lleno de arena, las manos maltratadas y esa sonrisa imborrable tatuada en su rostro.

Aún me sonrojo al recordar las oportunidades en que -víctima de la atracción inocultable que sentía por él- pasé vergonzosas e incomodas situaciones. Una tarde, terminaba de fijar una viga cuando mi compañera de cuadrilla -y alma gemela- Sandrita hizo un comentario acerca de que debiamos llamar a J para que nos ayude a colocar el techo. Yo, en un arranque travieso y francamente malcriado, volteé intempestivamente para bromear acerca de J y de lo mucho que me gustaba. Al dar la vuelta mientras decia "sí, hay que llamar a J" me encontré cara a cara con el mismo J y se me escapó el suspiro más vergonzoso de la historia. Espero que -gracias a Dios y a los martillazos que sonaban en ese momento- J no se halla percatado.

En otra oportuniad, pasaba junto a él con mi fiel Sandrita y lo vimos abrazado con otra muchachita, muy melosos y gozando de una efusiva conversacion. Listo, cortenme en pedacitos y hechen mis restos a los perros. Como era de esperarse -radiante yo, por supuesto- saludé con un "hola!" falsete y no espere más de 5 pasos para murmurar en un tono de voz solo audible para mi compañera: "PERRA!" -lo peor es que ni la chica era una perra, ni yo tenia derecho alguno a molestarme-.

Ahora, pasados ya dos meses de aquellos días de construcción, el muchacho que tanto me había inquietado se decide a iniciar una conversación via messenger conmigo bajo la escusa de un subnick que recita que he preparado galletas y una foto en mi display con las ñoñas galletitas sin forma que logré sacar del horno antes que se quemen.
















J says: me invitas una galletita pues!!
J says: se ven bueenazas
*Campanita* says: jajajaja... lo están :)
J says: se nota... solo habria q probar...
*Campanita* says: bueno.. t guardare un par :)

y seguimos charlando de cosas irrelevantes.

Charlamos de los parciales, de la galletas, de sus dreads, entre otras tantas estupideces de las que sueles hablar con tal que se alarge la conversación. Me invita a iniciar un intercambio de imagenes vía webcam a lo cual acepto gustosa, no sin antes acomodarme en la cama, pasarme unas cuantas veces el cepillo por el cabello y tomar una postura de lo más relajada -mejor dicho, fingir una postura de lo más relajada-. Le comento que acabo de recibir una cadena -de ésas que manda la gente cuando no tiene nada que hacer-en mi bandeja de correo y que versa sobre 50 cosas estupidaz que puedes haber hecho. El jueguito en cuestión se trata de marcar cuantas de las cosas que aparecen en la lista te han pasado o has hecho. Cuando lo leía y llegué al numeral 7 encontré lo siguiente:

7.- puedo chuparme el codo
8.- al leer ésto, intenté chuparme el codo

Y como ustedes podrán presagiar, lo había intentado. Entonces, le comento a J lo sucedido, quién, después de burlarse d mi, me recomienda una técnica para poder "chuparme el codo" diciendome: "tienes que poner el brazo al reves". No hace falta decirlo, caigo en su trampa y se desentornilla de risa.

Ésta tonta mención da lugar a que la conversación se alarge con comentarios como :"¿te chupo el codo?", "habla.. ¿una chupada de codos?", y "fácil y hacemos un 69 de codos". El mensajeo instantaneo se alarga hasta las 4 de la mañana. Él tiene examen a las 11 y yo tengo.. veamos.. nada que hacer.

Son realmente cómicas la clase de estupideces que uno puede llegar a decir con tal de alargar una conversación o llamar la atención de la persona que te gusta. Yo jámas hubiese perdido mi tiempo hablando de "chupar codos" durante 4 horas hasta que me di cuenta de que así podía pasar una madrugada chateando con un chico que, al parecer, me atrae. No sé si yo le guste, no sé si también habrá accedido a quedarse hasta las 4 de la madrugada charlando sobre chuparnos el codo sólo para tener algo de que conversar conmigo o talvez el tema de los codos llenos de baba le parece catedráticamente interesante. No lo sé y espero no sea lo último.

Es también realmente cómico como los chicos encuentran en el messenger el escudo perfecto. A travez de la ventanita de mensajería instantanea son unos tios desenvueltos capaces de entablar conversaciones relajadas y llenas de carisma. Sin embargo, -pero no en todos los casos- en persona se vuelven timidos, callados e incapaces de mirarte directamente a los ojos y hacerte una broma pícara.

Espero que J nunca lea este post -lo cual es muy improbable ya que le dí el link del blog hace unas horas-. Espero que si alguna vez lo vuelvo a ver en vivo y en directo y no a travez de una webcam se porte igual de desenvuelto que en el chat. Espero que J piense que soy medianamente atractiva y esté deseando salir conmigo a tomar un bubble tea. Pero -por sobre todo- espero que el tema de chuparse los codos no le paresca un tema interesante y digno de discución, y si es así, sólo me queda decir:
"Cianuro on the Rocks, por favor... Gracias."

lunes, 6 de octubre de 2008

Perdedoramente Enamorada

Antes de iniciar éste -aclárese- intento de blog, debo pedir disculpas sinceras a Renato Cisneros, creador del Blog "Busco Novia", pues el nombre que, delincuentemente, he elegido para éste espacio ha sido vilmente ultrajado de uno de los posts que el mencionado, y genialísimo, Renato Cisneros publica en su libro "Busco Novia".

Hace no más de una semana, y en un claro ejemplo de lo responsable que soy para los estudios, me encontraba en la ultima carpeta de una pequeña y sofocante aula mientras que mi profesor de "Regulación del Sistema Financiero" intentaba mantenernos despiertos comentando acerca del terrible "Lunes Negro" de la Banca Mundial. Como siempre, yo, joven promesa del derecho -carrera que, contra toda espectativa, estoy a solo dos años de culminar- me entretenía leyendo las paginas del blog, vuelto libro, que el ocurrentísimo RC publicó hace poco.

De pronto, y sin previo aviso -como cuando entran a tu cuarto y estás en una situación un poco incomoda- leí: "Ha pasado tanto tiempo desde entonces, que ya no me da verguenza admitir que me enamoré de ella, no perdida, sino perdedoramente." momento en el cual estuve a punto de estallar de risa y de casi ganarme una mirada de desprecio de algunos compañeros de clase que, aun no entiendo cómo, estaban bastante interesados en la cátedra sobre la bolsa de valores de Nueva York.

Y es que, en realidad, creo que nunca me he enamorado perdidamente de un muchacho sino PERDEDORAMENTE! ¿Cuál es la diferencia que le da el ilariosísimo (sí, jamás me cansaré de elogiarlo) RC a éstos dos términos? Pues quién sabe. Para mi la diferencia radica, por sobre todo, en el comportamiento y, claro, en lo que le demuestras al otro. Puedes demostrar estar perdidamente enamorada o perdedoramente enamorada, en cuyo caso lo más probable es que te manden a rodar más pronto que luego.

Éste podría ser un buen momento para relatar, y así desahogarme un poco, las no pocas veces en que he sido víctima -y culpable a la vez- de que me manden por un tubo luego de demostrar lo PERDEDORAMENTE enamorada que estaba. Me gustaría relatar mis anécdotas, me gustaría desahogarme un poco y contarles las muchas veces en que he quedado como una completa PERDEDORA luego de un fracaso amoroso, pero -como espero comprendan- tengo que empezar a estudiar pues debo rendir un examen parcial en menos de 12 horas y apenas y sé de qué se trata el curso. Sin embargo utilizaré éste espacio -en un futuro que espero sea cercano- para compartir, con las pocas personas que tengan tiempo y sobre todo ganas de hecharle un ojo a éste blog -entiendase mis mejores amigos y probablemente mi psicologa-, mis ideas, mis pensamientos y sobre todo mis tristes y escazas experiencias amorosas...

Gracias RC -y este agradecimiento es más simbólico que real, pues dudo que algún día leas este post- por darme un nombre para éste diario de memorias y espero disculpes el haberlo usurpado tan descaradamente.