Se enfrió.
No encuentro otra forma de describirlo: las cosas con A se enfriaron.
Me jode, no puedo negarlo, pero supongo que es lo mejor –o al menos eso quiero creer-.
A se ha distanciado –y digo A porque estoy segura que no he sido yo-. Hace no mucho solíamos enviarnos mensajes de texto cada 5 minutos, mi bandeja era ocupada únicamente por sus comentarios más ocurrentes.
Ahora, luego de algunos días y varias situaciones accidentadas, me paso la mañana esperando recibir un “buenos días” en la pantalla de mi celular pero lo único que hace sonar mi teléfono son mensajes publicitarios de la compañía de celulares y llamadas continuas de mi progenitor.
En fin, como decía, las cosas con A ya no son lo mismo. Y esto no es malo, digamos que hemos pasado a un nuevo nivel –que hasta podría calificar de nirvanesco-.
La atracción que solía despertar en A definitivamente se ha apaciguado, como era de esperarse.
Me decepciono un poco. Tenía un concepto más elevado de mi misma. Yo –petulante y egocéntrica- pensaba ilusamente que era una especie de Pringles (ya saben: “once you pop, you can´t stop”), pero en cambio resulta que soy más como cotton candy (dulce y agradable al principio, pero no demora en empalagar y termina dándote nauseas).
Quizás se deba a que en la vida de A han pasado algunas cosas, las cuales no mencionaré aquí porque sería exponer la intimidad de A y él, a diferencia mía, aún tiene algo de pudor consigo. Pero creo que puedo decir, sin temor a que mi estimado A se enfade conmigo, que las cosas que le han pasado a A últimamente lo han hecho recapacitar acerca de lo que es verdaderamente importante.
No voy a mentir burdamente diciendo que no podría importarme menos. Me importa, me jode y hasta me pone triste pero estoy más que segura de que así es como deben ser las cosas. Además, tampoco es que me vaya a morir de amor –hasta el momento no he sabido de ningún caso y, como dice la canción, Romeo y Julieta eran de otro planeta-.
Por eso ésta semana estoy llena de planes con mis mejores amigas y amigos, para intentar sacar a A de mi mente y para –por qué no- buscar quién ocupe el espacio que él se está esmerando tanto en abandonar.
Pero debemos ser claros. A jamás dejará de ser especial para mí. A es quien mejor me entiende, en quién más confió y una de las personas a quién más quiero. El lugar que A está dejando desocupado es el del hombre que me quita el sueño y el del dueño de mis pensamientos más indecorosos. Sin embargo, A ocupa y ocupará siempre el lugar de mi mejor amigo, de mi confidente, de mi más fiel consejero. Sólo espero que él lo sienta igual.
-------------------------------------------------------------
NOTA: “Y”, una de mis mejores amigas, empieza -desde el próximo martes- a trabajar en la misma oficina que yo. ¡Será genial! Así que a divertirnos se ha dicho!!!
NOTA: “Y”, una de mis mejores amigas, empieza -desde el próximo martes- a trabajar en la misma oficina que yo. ¡Será genial! Así que a divertirnos se ha dicho!!!
NOTA 2: “Y” TE ADORO!!
